Archivo diario: 21/09/2011

Vinos de Menorca en cada mesa

Los vinos de Menorca están de moda. Y en septiembre más que nunca. La época de la vendimia llena las bodegas de nuevos aromas que anuncian la cercanía del otoño y las largas sobremesas.

Los caldos elaborados en Menorca combinan blancos y tintos. Los blancos pertenecen a variedades tan reconocidas como Chardonnay, Macabeo, Malvasía, Moscatel, Parellada y Moll; mientras que los tintos llevan el sello Cabernet Sauvignon, Merlot, Monastrell, Syrah y Tempranillo. Un abanico que ofrece a la gastronomía menorquina infinidad de combinaciones.

Los vinos menorquines han sido históricamente regalo de reyes -los musulmanes los entregaron como gesto de extrema atención a los embajadores de Jaime El Conquistador-, se guardaban en madera de roble o castaño y se vendían en quarters forrados de esparto y caña.  Hoy en día hay cerca de 20 hectáreas de viñas en la isla y varias bodegas de renombre: Binifadet; Bodegas Menorquinas, Hort de Sant Patrici; Vi de S’Illa, Vinya Sa Cudia, Celler Solano de Menorca – Sa Forana y Vinyes Binitord.

Los tintos son vinos de color cereza intenso, redondos al paladar, con toques de frutas rojas y especias en el aroma y muy equilibrados. Los blancos Chardonnay tienen un aroma más tropical y los de Malvasía recuerdan a flores blancas, frescos y un poquito más secos.

Son muchos los restaurantes de Menorca en los que se pueden saborear estos deliciosos caldos junto con tradicionales platos de la cocina menorquina que sacian el buen paladar. Aquí os dejamos la selección que hemos hecho en Menorcamenú:

Para abrir boca, el Ars Café y el Akelarre Jazz y Dance Club son dos de las paradas inevitables si se quiere maridar el buen vino con unas ricas tapas entre amigos y la música en directo.

Otra excelente opción es sentarse a una mesa con sabor casero, cocina de mercado con alto valor añadido, tradición, ecología y mucho saber hacer como es el  caso de Cas Ferrer, en Ciutadella; del restaurante 2 G’s, en Mahón; de la delicada bodega del Pan y Vino, en Sant Lluís, o la amplia variedad de caldos que sirven en el Restaurante La Guitarra.

La elección del vino puede marcar una comida. Así que, si escogemos probar los blancos Chardonnay y disfrutar de lo que queda de verano en la isla, los nombres que no han de faltar en nuestra lista de restaurantes son el restaurante Es Pins, en Es Migjorn Gran; y el Miramar, en Es Castell, con sus insuperables gambas de Menorca.

Para los tintos, existen dos espacios culinarios en los que la carne es la gran protagonista: El castillo de Cala en Porter, en Alaior, con un inagotable menú y producto de primera con historia; y El Grill, una antigua casa menorquina de Mahón donde preparan todo tipo de carnes acompañadas de buen vino.

Deliciosas tapas, menús variados, amigos, verano, tradición… todo vale, pero de cuando en cuando, el vino hay que saborearlo con calma, con tranquilidad y pausa. Para los que buscan paladear los caldos menorquines con un toque de elegancia aquí van dos recomendaciones: Sant Joan de Binissaida, en Es Castell, de la mano de las creaciones de Marc Serrés i Bernis; y el Alcaufar Vell, en Sant Lluís, tierra de grandes viñas y exquisitos platos. Ahora, solo queda escoger el vino y disfrutarlo. ¡Bon profit!